Pabellón México

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Es como una nube, un banco de niebla en medio del bosque: inmaterial, pero generando su propio espacio

La semilla en el jardín.

El lugar: un pequeño jardín anexo a la popular Casa Barragán en Mexico DF. La singular geometría y la frondosa vegetación del mismo parece querer recrear un oasis en medio de la gran urbe y provee una localización singular para construir el PABELLÓN ARCHIVO. Un espacio capaz de aislarse del exterior y que sin embargo se sitúa en el corazón de una de las mayores y más concurridas ciudades del mundo.

La voluntad del proyecto desde un primer momento era mantener la esencia del lugar. Ante un contorno irregular y lleno de aristas como era el límite del jardín se propone una forma orgánica, prácticamente circular, con igual protagonismo de cualquiera de sus vistas y cuyo principal propósito es el de huir de los espacios residuales que surgirían tomando como base otra geometría. Se transforma el espacio generado entre el pabellón y los muros perimetrales en un recorrido de aproximación al elemento principal: EL PABELLÓN ARCHIVO. Sobre esta idea -como una semilla a la espera de germinar en mitad del jardín- parte el proceso de desarrollo del proyecto, con la voluntad de construir mimetizando el objeto en el entorno y que a su vez sea capaz de distinguirse a los ojos del espectador

La niebla en el bosque:

Reunirse al aire libre cerca de un estanque, a la sombra de los árboles. Sentarse bajo el cielo abierto, rodeado de aire disfrutando del entorno, integrándose en el lugar…y sin embargo el objeto propuesto necesita crear un lugar adecuado para utilizar como exposición. Se propone entonces una base neutra prácticamente exenta de mobiliario y obstáculos que acota en planta simplemente una porción del lugar y un elemento de cubrición de la misma resuelto con una membrana transparente hinchada que proporcione resguardo frente al sol y la lluvia pero no delimite, al menos visualmente, el espacio. Los materiales básicos dados se aprovechan para crear la mínima estructura necesaria que sustente a la fachada EFTE (etileno tetrafluoroetileno); se compone entonces un objeto cuasi inmaterial a los ojos del observador, pero capaz de generar sus propio espacio dentro del jardín y de cumplir los requisitos mínimos de confort exigidos en el programa. Desde el interior del pabellón, la vegetación percibe difuminada, el visitante se encuentra en una nube, un banco de niebla en medio del bosque.