Vivienda Cea, Ourense

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En el interior, solamente dos cajas cerradas (habitaciones y aseos) interrumpen un espacio diáfano, controlable y continuo visualmente, usando la parte alta de estas como una zona de altillo-juego-estudio.

Una parcela entre medianeras, en un entorno urbano de un pueblo cercano a ourense, con temperaturas extremas en verano e invierno y con la necesidad de mucho espacio a un mínimo coste. este era el punto de partida.

Las construcciones tradicionales existentes en el pueblo son sensacionales, con una identidad que convierten a este lugar en algo idílico, pero tristemente alteradas por una construcción sin escrúpulos ni criterio llevada a cabo desde los años 60-70 y que se mantiene en la actualidad.

Las primeras reflexiones que nos planteamos nos llevaban a intentar realizar “algo” que pudiera continuar con la identidad poco a poco perdida del entorno, pero intentando reinterpretar y adaptar la vivienda a las necesidades del tipo de vida actual.

Tratamos de conseguir un volumen puro, contenido, intentado conseguir una privacidad hacia el exterior y abrirlo hacia una parcela-huerta más íntima, y en la que la sostenibilidad fuera una máxima.

Las soluciones tomadas pasaban por separar la vivienda del suelo, realizando un garaje que actúa como un gran zócalo de hormigón, del cual nace una estructura de madera, aislada convenientemente para conseguir una eficiencia energética óptima, y rematada en una cubierta metálica a dos aguas; las fachadas se solucionaron mediante piezas de madera protegidas por policarbonato que además de favorecer su durabilidad, creaban un muro trombe pasivo que nos permitía junto a otras soluciones generar una vivienda sostenible y respetuosa con el medioambiente.

En el interior, solamente dos cajas cerradas (habitaciones y aseos) interrumpen un espacio diáfano, controlable y continuo visualmente, usando la parte alta de estas como una zona de altillo-juego-estudio.